La carrera oficial
|
 |





Aunque desde el punto de vista estrictamente religioso lo esencial sea llegar a la Catedral y volver, en realidad, la cosa es más complicada ya que todas las cofradías han de pasar por lo que se denomina “la Carrera Oficial”. Esta abarca desde la plaza de la Campana a la Catedral pasando por la calle Sierpes, Plaza de San Francisco, Avenida de la Constitución para entrar en la Catedral por la puerta de San Miguel y salir por la de Palos que da a la plaza Virgen de los Reyes. Absolutamente todas las cofradías hacen este itinerario. Itinerario en el cual se alquilan sillas para ver las procesiones, bien con abonos para toda la semana o bien por días individuales, con precios diferenciados por días y según el espacio donde se encuentre la localidad.
Horarios establecidos
Durante este trayecto se realizan tres controles para comprobar que cada hermandad se ajusta a los horarios establecidos. En la Campana se encuentra el control horario del Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Sevilla, organismo que aglutina la totalidad de hermandades, tanto de Penitencia como de las llamadas de Gloria. De un tiempo a esta parte es el sitio donde se exhiben más las diferentes cofradías, conseguir un sitio es casi imposible. El segundo control oficial llevado a cabo por las autoridades de la ciudad, está en la Plaza de San Francisco en los llamados “Palcos”, que es el lugar socialmente más importante para ver las cofradías. Aquí sólo se puede acceder acompañado por alguno de los titulares de algún palco. El último control lo ejerce las autoridades eclesiásticas a la entrada a la Catedral.
Alquilar sillas
Salvo en la Campana o en los palcos de la plaza San Francisco, en el resto de los espacios con sillas hay posibilidades de alquilarlas, algo que es recomendable, no tanto para ver alguna que otra cofradía, sino sobre todo como lugar para descansar y servir como punto de referencia para hacer pequeñas incursiones en las calles adyacentes. Si se desea vivir intensamente toda la semana es realmente difícil estar todo el día en la calle de un sitio para otro. A pesar de lo que le digan algunos, la Carrera Oficial también tiene su encanto, aunque desde luego no es para sentarse cuando pasa la primera y levantarse cuando haya pasado la última.