Bernabé Soriano y su continuación en la Plaza de San Francisco conforman el recorrido de la carrera oficial.
Flanqueada todavía por algunos de los edificios señoriales más hermosos de la ciudad, ha sido siempre para los jienenses un enclave especial, por su belleza; porque antecede a la querida catedral; por encontrarse en la misma el Palacio Provincial de la Diputación Provincial; además de por albergar desde siempre entrañables y queridos establecimientos para los jienenses.
La majestuosidad de la calle es digna receptora de los sublimes desfiles penitenciales de las cofradías de la capital, que superan su solemnidad y belleza a su paso por esta querida carrera oficial. Generaciones y generaciones de jienenses han tenido Bernabé Soriano como lugar de encuentro, y miles y miles de ellos se han acercado a ella, con sus mejores galas, para disfrutar de la Pasión de la capital, que por La Carrera, brilla de una manera especial.