La Semana Santa
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La Semana Santa de Granada, tal y como la conocemos en la actualidad es un producto del siglo XX. Su tradición secular desaparece con la desamortización de Mendizábal y no es hasta 1917 cuando renace un movimiento cofrade impulsado por el Arzobispado de Granada. Desde ese año hasta la actualidad, el movimiento fundacional de las 32 hermandades federadas ha ido a impulsos, correspondiéndose cada uno de ellos a etapas muy concretas de la historia reciente de la ciudad. De todas formas, entre cada uno de los períodos ha habido profundas crisis que dejaron muy debilitada a la Semana Santa de Granada. Los años 20, 40, 70 y 80 son las grandes épocas de creación de las corporaciones cofrades granadinas, siendo esta última década la que una mayor ebullición fundacional vivió.
En la actualidad, la Semana Santa granadina pasa por un buen momento. La incorporación de la juventud hace más de 25 años a través de las cuadrillas de Hermanos Costaleros abrió la puerta para la llegada de aire fresco a unas corporaciones anquilosadas y con estructuras prehistóricas. Hoy día, la gente joven y las mujeres son pilares fundamentales de las hermandades y su trabajo e incorporación a lo largo de estos años ha permitido crear una Semana Santa como la que hoy se puede disfrutar.
La Semana Santa de Granada, por su juventud, ha buscado en otras Semanas Santas de Andalucía ejemplos en los que mirarse. Por eso, su personalidad goza de pocos elementos propios y bastantes adaptados de otras provincias. En sus comienzos el levante español y la ciudad de Málaga fueron los espejos en los que las cofradías granadinas se mirar. Pero en la actualidad es Sevilla la marca la hegemonía cofrade en la ciudad. A pesar de esto, Granada ofrece un elemento contra lo que nada pueden hacer otras ciudades de Andalucía: la fuerza de su imaginería y el valor de un paisaje único.